El Memorial cerró el año con la emotiva inauguración de un mosaico creado especialmente por la tercera generación —nietas, nietos y sobrinas— de detenidos desaparecidos y ejecutados de Paine.
En este hito, fueron las terceras generaciones quienes expresaron su sentir a través de la creación colectiva de esta obra.


La historia de este mosaico comienza en el 2024. En la obra se plasman las manos de abuelas y abuelos, las raíces de la historia campesina y el árbol de las nuevas generaciones. Cada símbolo habla de ausencia y búsqueda, de oficios, luchas y vocaciones, así como de las muchas familias, bebés y niños que crecieron sin su padre.




El proceso se inició con talleres guiados por Daniela Fuentes, psicóloga feminista, poniendo en el centro a las abuelas y sus historias propias. Posteriormente se sumaron nietos y diversidades, quienes, a través de la escritura, rutas de memoria, encuentros comunitarios y talleres de mosaico, dieron vida a esta obra.



Finalmente, el mosaico fue construido por once integrantes de la tercera generación, junto a bisnietas y bisnietos, acompañados por el equipo del Memorial Paine.

Durante la ceremonia, los testimonios de Diego Cabezas, Javiera Núñez y Rosa Torres; la música de Amanda (11 años); el poema de Tamara Cartagena; y las palabras de la abuela Holanda Vidal nos recordaron que la memoria no es una sola: se comparte, se transforma y se hereda.






En la instancia, también se reconoció a Natalia Fuenzalida Castro por su compromiso, alegría y creatividad, recibiendo este reconocimiento de manos de la abuela Teresita Farías.



Este mosaico deja una marca en el Memorial y en nuestras vidas. La memoria resiste en sus corazones con fuerza y nos enorgullece cada acto de resistencia y puesta en valor de la historia que corre por sus venas.




