En el contexto de la conmemoración del Día de las y los Dirigentes Sociales, el viernes 7 de agosto último, Mirtha Rivera dialogó con Memorial Paine sobre el rol que juega junto a otras y otros vecinos en su comunidad. Secretaria de la Junta de Vecinos de El Diamante, barrio popular de casi 160 viviendas, construidas y entregadas como soluciones habitacionales en los años ’90, en la comuna de Paine, nos enseña orgullosa la sede social que cobija la organización y la actividad comunitaria, aunque la pandemia, claro está, obligó a dejar pendiente “todas las actividades que organizamos para niños, adultos y gente de la tercera edad”.

Confiesa que le gusta mucho lo que hace, pues “la idea es ayudar mientras podamos. ¿Cómo no aportar con un granito de arena la organización de la comunidad?”, se pregunta. Pero también acepta que no siempre exento de dificultades.

Se sumó a la directiva, “hace años ya”, pero luego decidió dar lugar a la participación de otras personas. Sin embargo, eso de jugarse por la organización asomó de vuelta, preocupada por los niños del sector. Razón más que suficiente, nos dice, para empezar a ver qué hacer.

“Y empecé con el asunto de los niños que tenían maltrato, muchos que andaban deambulando en la comuna, sin tener un norte, sin hacer nada”, dice con tono firme, y agrega que con ese propósito en mente, más la ayuda de otros vecinos igual de motivados, se tomaron la, entonces, inactiva sede social de El Diamante.

“Con otras personas del sector comenzamos a pedir ayuda y nos empezaron a apoyar. Me involucré con Dideco y la municipalidad, para ver cómo podíamos tirar esto pa’rriba. Empezamos a hacer clases de cueca, a motivar a los chiquillos a hacer cosas bonitas, en vez de perder el tiempo. En poco tiempo teníamos casi 70 niños y luego comenzaron a sumarse los adultos, gente de la tercera edad bailando cueca. Nos dimos cuenta de que teníamos un espacio idóneo para trabajar”, relata sin ocultar su orgullo.

Retomar las riendas, porque es justo

No sería camino fácil. Mirtha Rivera narra que cuando las actividades estaban en su máxima expresión, aparecieron quienes integraban la Junta de Vecinos (hasta entonces) y les quietaron la sede. Fiel a su estilo, y sumando a otras y otros, Mirtha no bajó la guardia.

“Cuando vieron que teníamos mucha actividad, vino la Junta de Vecinos y nos quitaron el lugar, empezaron las rivalidades… Después de que habíamos trabajado tanto nos dejaron sin  espacio físico y esto se fue diluyendo. Así que me dije: ¡es mejor tomar el sartén por el mango; hagámoslo nosotros mismos!, relata.

“Estábamos haciendo algo positivo, sin fines de lucro. ¿Por qué pasan estas cosas? ¡Es muy injusto!, me dije. Entonces nos metimos a la directiva de nuevo y la ganamos. Y comenzamos desde cero a organizar a la gente y trabajar con la comunidad, y esto, de nuevo, tomó una fuerza increíble”, agrega.

Hay que seguir empujando

Mirtha defiende el sistema de trabajo que tienen en la actualidad, pese a que la pandemia ha obligado a suspender las actividades presenciales. Dice que si bien la gente de El Diamante es participativa, “igual hay que andar encima”.

Cuenta que como directiva vecinal trabajan con comisiones y eso les ha permitido estar al tanto de lo que ocurre en cada pasaje y calles del sector.

“Nosotros tenemos un lema: trabajar para nuestros vecinos y con transparencia. Nos organizamos para poder hacerlo con toda la gente. Tenemos comisiones por pasajes que aportan mucha ayuda. Puedo hacer un paneo en una hora, lo que antes me llevaba tres días, y saber qué está pasando en casa sector. Es un sistema muy bueno, y yo llamo a otras juntas de vecinos a ponerlo en práctica”, dice segura.

Empeñada a diario en mantener activa a su comunidad, Mirtha sabe sí que aún necesario ponerle mayor empuje, porque todavía falta más compromiso de la gente y, especialmente, de las autoridades locales.

“Nosotros estamos trabajando con cuatro juntas de vecinos, con las que estamos unidas. La experiencia ha sido buena, pero aún falta un mayor nivel de compromiso, porque nosotros como dirigentes sociales nos juntamos, tomamos acuerdos, pero eso no va a la par, por ejemplo, con lo que podemos exigirle a la municipalidad. Hemos avanzado, pero aún nos falta apoyo por parte de las autoridades locales, y hay que estar ahí, cateteando, porque si no las cosas se dilatan”, sostiene.