
El Equipo del Memorial de Paine, junto a invitados de la comunidad local, recorrió la Ruta de la Memoria. Esta actividad se realiza año a año y tiene la finalidad de conocer físicamente los lugares de la comuna donde se perpetraron violaciones a los Derechos Humanos entre septiembre y noviembre de 1973, meses en que se realizaron operativos que finalizaron con una serie de detenciones ilegítimas, las que se sucedieron luego en torturas, asesinatos y desapariciones de al menos 70 paninos, en su gran mayoría campesinos, estudiantes, profesores y trabajadores.

La Ruta comenzó en Cementerio Parroquial de Paine, uno de los tres cementerios de la comuna, administrado por el obispado de San Bernardo. En él se encuentran capillas, construidas el 2010 gracias a la acción de la Agrupación de Familiares (AFDDyE) para albergar, toda vez que se logrará encontrar sus cuerpos o restos óseos, a los 70 ciudadanos desaparecidos y ejecutados durante la dictadura cívico militar.
El segundo punto que visitamos fue Cullipeumo, lugar de ejecución de cuatro campesinos: Pedro Ramírez, Carlos Chávez, Orlando Pereira y Raúl Lazo, y el homicidio frustrado de Alejandro Bustos González. Todos formaban parte del asentamiento Paula Jaraquemada del antiguo fundo San Francisco. Los cincos campesinos se presentaron voluntariamente a declarar el día 17 de septiembre de 1973. La madrugada del 18 de septiembre fueron trasladados por carabineros y civiles a lo que hoy conocemos como la Agrícola La Hornilla de Cullipeumo, donde fueron puestos en fila y posteriormente ejecutados.

Alejandro Bustos fue el único sobreviviente y gracias a él se puede constatar la participación de civiles en los asesinatos, como es el caso de Juan Francisco Luzoro Montenegro, ex presidente de SIPRODUCAM (sindicato profesional de dueños de camiones) en Paine. En esta oportunidad Alejandro Bustos nos acompañó en este punto de la Ruta y manifestó que si bien están cayendo los cabecillas de los criminales, falta avanzar en reparación:
“Ahora nos dicen que nos ‘cansemos de regalitos’. Yo le digo a ese diputado y quienes lo acompañan, que se tape bien la boca, que se fijen ellos cuánto han robado. Yo se lo digo directamente, no tengo miedo, pero sí estoy cansado de ver a esos sinvergüenzas de los grandes”.

El tercer punto a visitar fue el asentamiento campesino ubicado en el Fundo Rangue. Desde este asentamiento son secuestrados el 13 de octubre de 1973, Luis Ortíz Acevedo, Presidente de la JAP (Junta de Abastecimiento y precios) y Juan Ortíz Acevedo, Presidente del Asentamiento de Rangue. Ambos son trasladados al regimiento Cerro Chena. En noviembre de 1973, son encontrados sus cuerpos en el ex Fundo San Vicente de lo Arcaya en Pirque y reconocido ambos por Hilda Cerda, viuda de Luis Ortíz. Sus funerales se realizan en el cementerio de Aculeo.

Otro punto es la cancha de La Huachera que funcionó en octubre de 1973 como el lugar donde eran llevados los campesinos de los sectores de Huiticalán, Pintué, Vinculo y Rangue. Desde aquí fueron sacados y conducidos a distintos lugares de la Región Metropolitana, principalmente al regimiento Cerro Chena en San Bernardo.

Seguimos luego en el corralón de Huticalán, un antiguo asentamiento campesino, que nació de la expropiación del Fundo Santa Marta. En la entrada, fue tomada una fotografía en la que los campesinos realizan la toma del Fundo, con la mítica frase: “La tierra es nuestra aunque pataleen ¡Venceremos!”.
Más adelante subimos la cuesta de Chada donde en octubre de 1973 fueron asesinados catorce campesinos del Asentamiento El Escorial. Fue un operativo de la Escuela de Infantería de San Bernardo, con la acción conjunta de carabineros y civiles, a cargo del Teniente Andrés Magaña Bau, militar a cargo del segundo batallón de fusileros del regimiento Cerro Chena.
También recorrimos el antiguo Fundo El Escorial, desde donde fueron sacados 15 campesinos en septiembre y octubre de 1973 y llevados a una cancha. Allí se les confiscó sus documentos para luego trasladarlos a dos puntos distintos; algunos fueron llevados al regimiento Cerro Chena y otros directamente al lugar de fusilamiento en la cuesta de Chada.

El recorrido continuó con una visita al Cementerio de la Rana, donde se instala un Memorial en recuerdo a víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, particularmente en homenaje a las 17 víctimas de El Escorial y Liguay. El último punto fueron los asentamientos Nuevo Sendero y 24 de abril. Ambos fueron afectados por el operativo realizado el 16 de octubre, también a cargo del Teniente Magaña Bau y la escuela de Infantería de San Bernardo, el que contó además con la participación de civiles (Juan Guillermo Quintanilla Jerez, Juan Balcázar) y carabineros. Este operativo fue el más grande Paine, y se detuvo a 24 personas.
Para finalizar y cerrar la Ruta de la Memoria 2018 volvimos al Memorial, donde realizamos una reflexión de los hechos que marcan la historia de esta localidad rural, pero también parte fundamental de la historia del país, para luego encender velas como símbolo de renovación de nuestro compromiso con la Memoria y los Derechos Humanos.
